Problemas de erección: causas y soluciones

La disfunción eréctil afecta a un gran número de hombres. Al impedir una vida sexual satisfactoria, causan malentendidos en las parejas y conducen a una mala imagen de sí mismo. Las causas, tanto fisiológicas como psicológicas, son variadas y a menudo bien conocidas. Sin embargo, hay soluciones adecuadas para combatir la disfunción eréctil.

El mecanismo de erección

Es el cerebro el que controla el fenómeno de la erección. Se desencadena por la estimulación, cuyo origen puede movilizar todos los sentidos. Estas señales de excitación son transportadas por parte del sistema nervioso y pasan a través de la médula espinal. También se observan erecciones nocturnas, particularmente durante la fase de sueño REM.

El estímulo sexual causa una reacción específica de los nervios erectores. Lleva a la relajación de ciertos músculos lisos del pene y a un flujo de sangre. Es cuando la sangre llena las estructuras esponjosas de los músculos del pene y causa el comienzo de una erección. Esta fase, durante la cual el pene aumenta de volumen, se llama tumescencia.

La erección en sí misma, y su mantenimiento, es el resultado de otro fenómeno. De hecho, el retorno de la sangre, asegurado por las venas del pene, es impedido por su compresión. Esto es lo que desencadena la erección.

¿Qué es un problema de erección?

La disfunción eréctil se produce cuando la persona en cuestión es incapaz de lograr o mantener una erección que le permita tener una relación sexual satisfactoria.

La disfunción eréctil sólo se produce cuando el fenómeno es duradero y se produce durante varios meses seguidos. Por lo tanto, no tiene nada que ver con lo que se conoce como una ruptura sexual.

Los problemas de erección pueden afectar a todos los hombres, independientemente de la edad. Sin embargo, tienden a ser más comunes a partir de los 50 años.

Se estima que el fenómeno afecta a unos diez varones de sexo duro. Este problema es aún más preocupante ya que sigue siendo tabú. De hecho, muchos hombres no se atreven a hablar de ello con su médico.

Las causas

Un origen orgánico

La disfunción eréctil puede tener un origen orgánico. En este caso, los hombres mayores de 50 años son los más afectados. Este origen puede ser asumido si, en cualquier circunstancia, una erección ya no es posible.

Dado el mecanismo de la erección, es comprensible que las dolencias o los hábitos de vida que pueden dañar las arterias puedan ser responsables de la disfunción eréctil. Este es el caso de la aterosclerosis, que endurece las arterias, o la presión arterial alta. Esta condición se debe en gran medida a los altos niveles de colesterol, que por lo tanto pueden desempeñar un papel importante en las dificultades de erección.

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Daños neurológicos

La disfunción eréctil también puede deberse a un daño neurológico. La esclerosis múltiple o los accidentes cerebrovasculares suelen provocar estos problemas. Este también es el caso de la epilepsia o la enfermedad de Parkinson. Con la edad, la disminución de la producción de testosterona también puede afectar a las erecciones. También se ha observado que una proporción importante de hombres con insuficiencia renal sufre de disfunción eréctil.

Las consecuencias de ciertas operaciones, como las requeridas para el tratamiento del cáncer de próstata, también pueden dar lugar a una disfunción eréctil. Cuando se extrae la próstata, los nervios responsables de la erección, que se encuentran muy cerca de la próstata, suelen estar dañados. Otras cirugías, como la de la vejiga, pueden limitar las erecciones. La diabetes y la obesidad también tienen efectos perjudiciales.

Uso de tabaco o drogas

Fumar, por otro lado, puede interferir con una erección. El tabaco promueve la presión arterial alta y el depósito de placas de grasa en las paredes de las arterias. El alcohol ayuda a reducir los niveles de testosterona. El consumo de ciertas drogas tiene los mismos efectos.

Tomar la medicación

Finalmente, tomar ciertos medicamentos puede causar disfunción eréctil. Esto es particularmente cierto en el caso de los medicamentos prescritos para el tratamiento de la hipertensión, la depresión o las úlceras estomacales.

Dificultades psicológicas

La disfunción eréctil también puede ser causada, especialmente para los hombres jóvenes, por dificultades psicológicas. Este origen psicológico puede parecer el más justificado si se siguen produciendo algunas erecciones, especialmente durante la noche.

Estas dificultades psicológicas pueden afectar a la persona que experimenta el trastorno. Un estado de ansiedad, o angustia, puede llevar a la inhibición sexual. Algunos hombres también creen que no podrán satisfacer a su pareja. Esta «ansiedad de desempeño» tiene un efecto paralizante y puede impedir una erección normal. El estrés, relacionado con un trabajo ocupado y un estilo de vida agitado, puede causar las mismas dificultades, especialmente si finalmente se convierte en depresión. La presión social, basada en una cultura del rendimiento, puede crear un complejo de inferioridad en algunos hombres e inhibir las manifestaciones de su virilidad. Por último, una identidad sexual mal definida, con poca asunción de la misma, puede tener las mismas consecuencias.

Las relaciones conflictivas, especialmente dentro de una pareja, pueden tener repercusiones en la calidad de la erección. La disminución del deseo en uno de los miembros de la pareja, o las dificultades encontradas en una relación anterior, pueden aumentar sus efectos perjudiciales. Tras una ruptura, o incluso la muerte de la esposa, puede ser aún más difícil lograr erecciones satisfactorias y llevar una vida sexual satisfactoria.

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Sin embargo, en muchos casos, los orígenes fisiológicos y las causas psicológicas están entrelazados. Esto último puede agravar el daño físico o retrasar su curación.

Soluciones para combatir la disfunción eréctil

Son numerosos y dependen de las personas afectadas, así como de las causas y la naturaleza de los trastornos.

Un estilo de vida más saludable

Si su origen es psicológico, a veces puede ser suficiente para resolver el problema mediante la supervisión del estilo de vida. Una dieta saludable, la práctica de deportes o dejar de fumar pueden tener un efecto significativo en la disfunción eréctil.

Consulte a un sexólogo

Al mismo tiempo, una consulta con un terapeuta sexual puede ser útil. Es importante primero elegir cuidadosamente a este profesional y comprobar que tiene un diploma reconocido. Algunos sexólogos son médicos, lo que también puede orientar su elección. El simple hecho de poder hablar de estos delicados problemas con una persona competente puede ayudarle a superar sus dificultades.

Los sexólogos ofrecen a sus pacientes varias terapias, que también pueden ser practicadas en pareja. Algunos utilizan el psicoanálisis, otros recurren a la hipnosis o a métodos de relajación. Las terapias conductuales probadas también pueden ser eficaces.

Algunos hombres recurren a prácticas médicas menos formales. Los estudios han demostrado que la acupuntura es eficaz para algunos pacientes. Los tratamientos a base de hierbas, como el ginseng, también pueden tener algún efecto sobre la disfunción eréctil.

Posibles tratamientos

Si la disfunción eréctil tiene un origen orgánico, se pueden aplicar muchos tratamientos. Algunas drogas pueden aumentar el volumen de sangre en los músculos del pene, promoviendo así la erección, pero su eficacia está condicionada por la presencia de la estimulación sexual. Además, se deben tomar precauciones al tomar estos medicamentos. En particular, las personas con problemas cardíacos deben someterse a un examen médico completo antes de que se les permita tomarlas. También deben vigilarse los efectos secundarios, que pueden afectar a la visión o la digestión. El tratamiento hormonal también es posible. Basado en la testosterona, puede estimular el deseo sexual y vitalizar los músculos. Sin embargo, la prescripción sólo debe ser por un período limitado de tiempo y debe ser supervisada de cerca por un médico.

También se dispone de tratamiento local. Consiste en inyectar en el pene sustancias que pueden causar una erección satisfactoria. A pesar de la aprensión del paciente, la inyección no es dolorosa. La solución puede incluso ser inyectada usando bolígrafos especiales que el paciente puede operar él mismo. Debe ser prescrito por un médico.

Suplementos alimenticios

Suplementos alimenticios como Male Extra, que se venden en forma de cápsulas. Contienen siete componentes, todos naturales, cada uno de los cuales tiene virtudes terapéuticas para permitir una mejor irrigación del pene, promoviendo así la erección.

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Medios mecánicos

Por último, se pueden utilizar medios mecánicos para garantizar que las personas interesadas tengan erecciones satisfactorias. Por ejemplo, se puede instalar una bomba en el pene, que aspira suficiente sangre para causar una erección, o un extensor de pene. Algunos dispositivos, en forma de banda o anillo de goma, se colocan en la base del pene para evitar que la sangre fluya hacia atrás.

Cirugía

Las personas con disfunción eréctil también pueden recurrir a la cirugía. Esto implica implantar una prótesis de pene. Antes de considerar este procedimiento quirúrgico, que sigue siendo engorroso, es preferible probar otros tratamientos. La operación sólo se recomienda si fracasan o si el estado de salud del paciente le prohíbe tomar ciertos medicamentos. Esta decisión debe ser cuidadosamente considerada, discutida con el médico y la familia y amigos del paciente, y finalmente tomada por el paciente con pleno conocimiento de los hechos.

Hay varios tipos de prótesis. Si el paciente elige una prótesis maleable o semirrígida, el cirujano implantará cilindros de silicona en el pene. La textura específica del material permitirá, mediante una simple manipulación manual, dar al pene la rigidez necesaria y mantenerlo. La elección de una prótesis de este tipo tiene ventajas. Requiere una operación menos pesada y es muy simple de usar. Por otro lado, cuando se baja, el pene no siempre está en una posición comparable a su estado de reposo natural. El resultado es la impresión, a veces dolorosa, de una media erección permanente.

Otros modelos de prótesis, conocidos como inflables, ofrecen mayor comodidad. Para colocarlo en su lugar, el cirujano coloca dos cilindros de silicona en el pene. Están conectados a una pequeña bomba entre los dos testículos. Finalmente, se instala un depósito de solución salina fisiológica en el abdomen. Para desencadenar una erección, el paciente debe presionar la bomba, haciendo que el fluido fluya desde el depósito abdominal hacia los cilindros colocados en el pene. Es esta entrada de líquido la que causa la erección deseada. Esta prótesis también ayuda a preservar mejor el aspecto externo del pene.

Estas prótesis de pene, que tienen una vida útil de unos 10 años, siguen siendo dispositivos internos, invisibles para el ojo. Las intervenciones quirúrgicas necesarias para su instalación suelen dar lugar a tasas de complicaciones muy bajas. Además, la gran mayoría de los pacientes que llevan prótesis dicen que están satisfechos con ellas. Cabe señalar que estos dispositivos están cubiertos por el seguro médico si se prescriben para una patología grave.