La testosterona, ¿es peligrosa o no?

Existen sustancias en el cuerpo encargadas de regular su balance y la mayor parte de las reacciones bioquímicas responsables de los procesos vitales. Tal es el caso de las hormonas, que aunque por conocimiento popular podría pensarse que solo tienen participación en la diferenciación sexual, también juegan importantes papeles en otros aspectos de la fisiología humana. Entre estas, es importante destacar a la testosterona, también conocida como hormona sexual masculina (aunque también está presente en mujeres, sus funciones son 20 veces mayores en el género masculino).

La testosterona ha ganado notoriedad entre otras hormonas por su polémica utilización en el mundo del deporte. Al surgir como una sustancia milagrosa, fue extensamente replicada, utilizada y refinada para producir derivados anabolizantes (sustancias que favorecen el crecimiento y desarrollo muscular), y así ofrecer un camino rápido y efectivo a atletas y fisicoculturistas que necesitaban mejorar su desempeño.

Pero, así como cualquier molécula sintética, la testosterona exógena (que no es producida por el cuerpo humano, propiamente) venía con ciertos inconvenientes: gradualmente fueron apareciendo efectos adversos, riesgos y contraindicaciones con su uso indiscriminado. Dado que estos inconvenientes dieron pie a marcarla como una sustancia ilegal ante los organismos antidopaje y entes deportivos, surgieron numerosas alternativas para evitar su administración en posologías inadecuadas. A pesar de que aún puede adquirirse para administración “pura” (bien sea de forma clandestina, o prescrita por médicos para patologías como el síndrome de déficit de testosterona), existen actualmente suplementos naturales para potenciar el incremento de testosterona de forma orgánica, derivados precursores hormonales e incluso, medidas generales como cambios en el estilo de vida para aumentar su producción.

A pesar de encontrarse en presentaciones suaves para el cuerpo y estar cuidadosamente formulada para evitar ingestas excesivas, la testosterona no es para cualquier persona, y puede conllevar ciertos efectos perjudiciales para la salud que deben conocerse antes de adquirir el riesgo.

Además de consultar al médico antes de iniciar cualquier terapia sustitutiva con testosterona, conozca a continuación su perfil de seguridad, posibles efectos adversos a esperar y otros factores que pueden influir en una decisión bien informada.

Gran notoriedad, pero, ¿está bien controlada?

Cuando los niveles de testosterona descienden por debajo de sus niveles óptimos, los efectos en el organismo no tardan en hacerse notar. Lo mismo sucede con sus beneficios al suplementarse: incremento de la energía, vigor y resistencia física; crecimiento y diferenciación muscular acentuados; mejora en el desempeño sexual… Las ventajas de su uso, por supuesto, no tardan en hacerse notar siempre y cuando haya sido bien indicada para manejo terapeútico, y con dosis correctas.

Un aspecto interesante de la gran popularidad de la testosterona en el mundo interesado en cultivar su físico actualmente, es que se le ha dado extensa cobertura a sus beneficios y usos, pero no a los efectos adversos, riesgos de seguridad y precauciones que deberían ir asociados a su uso restringido. No todos los hombres necesitan utilizar la testosterona como suplemento, y no todas las dosis de “choque” que se prometen como soluciones instantáneas son las adecuadas para cada organismo en particular.

La popularidad de la testosterona tiene bases bien fundadas, después de todo, esta hormona participa activamente en numerosos procesos supremamente importantes para cualquier ser humano como la vitalidad, el desempeño sexual, el rendimiento físico, los caracteres sexuales, el sueño y hasta la composición corporal. Sin embargo, cualquier análogo a sustancias producidas por el organismo fisiológicamente, debe ser cuidadosamente formulado y controlado para poder ser expedido al público, pues al ser administradas al cuerpo de forma externa no cuentan con el balance y eje regulatorio que sí está presente en el organismo de manera innata. En el caso de la hormona que tratamos hoy, fue restringida debido a varios casos de uso inadecuado y reacciones adversas prevenibles.

Por esto, es válido decir que si se compara la inmensa notoriedad que se le ha procurado en el mercado a la testosterona con la cantidad de información precisa y explicativa disponible respecto a sus indicaciones y forma correcta de utilización, así como riesgos a los que se está exponiendo con su uso, la balanza está dispareja. Hace falta más exposición clínica, clara y concreta para evitar la utilización indiscriminada de esta hormona, y dar a conocer igualmente alternativas seguras que potencien su producción sin riesgos innecesarios.

¿Puede tener efectos secundarios?

Las hormonas deben ser procesadas por el cuerpo para llegar a producir metabolitos finales. En el caso de la testosterona puede tener ciertos efectos secundarios en el cuerpo cuando se produce esta catabolización, que puede ser bien sea convirtiéndola a estrógeno (hormona sexual femenina, causando las reacciones adversas que tienen que ver con feminización corporal), o reducida a Dihidrotestosterona (DHT). Algunos de estos efectos secundarios pueden ser:

  • Altera el metabolismo de los lípidos, aumentando el colesterol total, comportándose en casos graves como un factor de riesgo cardiovascular.
  • Alopecia (calvicie).
  • Aumento de la presión arterial, por retención de líquidos.
  • Puede causar resistencia a la acción de la insulina, causando predisposición para Diabetes.
  • Inmunosupresión (defensas bajas)
  • Colestasis hepática (taponamiento de las vías del hígado).
  • Se reduce la luz de los vasos sanguíneos por un proceso ateroesclerótico, aumentando el riesgo de padecer trombosis (cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares, embolia sistémica, falla cardíaca).
  • En personas que no han madurado físicamente, puede reducir la estatura final. Por eso, esta contraindicado su uso en menores de 18 años.
  • Alteración del eje fisiológico de producción de testosterona, por lo que puede alterar la secreción normal del cuerpo por retroalimentación negativa.
  • Atrofia testicular, alteración de secreción de testosterona y menor cantidad de esperma, pudiendo llegar a causar infertilidad en varones.
  • Ginecomastia (aumento del tamaño de las mamas) en varones.
  • Amenorrea (ausencia de menstruación), disminución del tamaño de los senos, cambios en el timbre de la voz, aumento del vello facial y del tamaño del órgano sexual en mujeres.
  • Cambios psicológicos y conductuales, como agresividad, psicosis, depresión, ansiedad, paranoia o alucinaciones.
  • Alteraciones del sueño.

Referencias

Alvarez Alvarez, A., Gonzalez Suarez, R., Marrero Falcón, M. (2010). Papel de la testosterona y el cortisol en el sindrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 2. Revista Cubana de endocrinología. 21(1)

Avella, R., Medellin, J. (2018). Los esteroides anabolizantes androgenicos, riesgos y consecuencias. Revista U.D.C.A. Actualización y divulgación cientifica. 15: 47-55.

Fernandez-Diaz, P., Dominguez, R. (2016). Efectos de la suplementación con testosterona sobre el rendimiento en resistencia. Revista andaluza de medicina del deporte. 9(3).

 

Evagianny Contreras

M.D. with over four years of clinical experience. Medical writer and translator. Native in Spanish, fluent in English and French. (Doctor graduado : Universidad del Zulia - Medico Domaine - Medicin)